En búsqueda de la verdad revelada por Dios

Mi nombre es Pablo Pereyra, creo que Dios ha inspirado a hombres fieles para dejar por escrito una serie de libros, cartas y otros escritos que nos hacen conocer Su propósito y plan para la humanidad, estos escritos están contenidos en lo que comúnmente conocemos como “La Biblia” o “Las Santas Escrituras”. Como considero que la Biblia contiene las palabras de Dios, a lo largo de los años me he dedicado a estudiarla y comprender su mensaje. Mi intención a través de esta página es transmitir un poco del conocimiento y entendimiento que he adquirido y así ayudarte a conocer un poco más a Dios, nuestro Padre celestial y entender mejor Su propósito y plan revelado en las Escrituras. El título de la página “En Honor a Su Verdad”, describe en parte mi objetivo y mi búsqueda constante, que es hacer honor a la Verdad que Dios ha dado a conocer, la cual, cuando es correctamente entendida y aplicada, puede hacernos libres (Juan 8:32).

Base doctrinal

Les cuento un poco qué es lo que creo y enseño, aquello que conforma el fundamento doctrinal de mi fe, fundamento que comparto con otro grupo de creyentes que sirve a Dios y trabaja junto conmigo (hagan clic en cada botón para expandirlo)

  • Dios inspiró antiguamente a hombres fieles para poner por Escrito lo que Él les comunicó, a estos escritos llamamos “La Biblia”, “Sagradas Escrituras” o “Escrituras Santas” o simplmente “Las Escrituras”. Por esta causa, estamos convencidos que Dios es el Autor de la Biblia.
  • La Biblia no contenía errores originalmente, pero sí se han introducido errores es las sucesivas copias y traducciones que se hicieron posteriormente, pero creemos que tenemos un gran porcentaje de la Biblia con el mensaje original intacto y que mediante el estudio de la Biblia y la relación con Dios podemos identificar los pasajes que han sufrido alguna alteración y así llegar a un entendimiento correcto de lo que Dios quiso transmitir.
  • Las Escrituras contienen un relato del propósito y plan de Dios para la humanidad, nos transmiten Su voluntad, Su diseño, Sus mandamientos, Sus intenciones y deseos, y nos dan la instrucción apropiada en cuánto a la verdad del Universo, tanto en el plano físico como en el espiritual, y nos transmite la verdad de lo que ha sucedido, sucede y sucederá en este Universo creado por Dios. Por consiguiente, la creemos que la Biblia también contiene la única base doctrinal confiable sobre la cual una persona debería trazar su fe y su camino si es que desea vivir para siempre en una estrecha relación con Dios.
  • La Biblia es un libro lleno de sabiduría, pero su provecho real se produce al comprender cuál es el propósito de Dios para Su creación y tener fe y obrar de modo acorde a ese entendimiento. Para esto será necesario comprender cuál es el rol del ser humano dentro de ese propósito y plan, y qué cosas ha hecho, hace y hará Dios para llevar a cabo ese propósito.
  • Hay un mensaje principal que recorre toda la Escritura y la une y ese mensaje es el “Evangelio del Reino de Dios”. El evagelio del reino está contenido en cada libro, carta o escrito de la Biblia y es el eje de predicación de los profetas de antaño, de Jesús y también de sus apóstoles y discípulos.
  • Escencialmente, el Evangelio del Reino de Dios consiste en la “buena noticia” de que Dios ha creado al ser humano para vivir para siempre con Él, siendo una familia para Dios, dando y recibiendo perpetuo amor de Dios. La Biblia nos cuenta sobre cómo es que, a pesar de ser esta la intención de Dios, se ha desarrollado la maldad en el mundo, y nos enseña por qué Dios ha permitido todo esto, a pesar de que Él no desea el mal para nadie, y nos cuenta cuál es el plan de Dios para dar restauración final a Su creación, dando a todo el que cree vida perpetua en Su futuro reino restaurado.
  • Existe un sólo Dios verdadero al que se le debe el culto y la adoración como Ser supremo.
  • Él es uno en indivisible.
  • Es eterno, sin principio ni final.
  • Es Espíritu y no un ser humano de carne como nosotros.
  • Es amor en su más perfecta expresión, es Dios de justicia y equidad, Dios de paz y misericordia, cuya sabiduría excede a todo ser. Por consiguiente, todos Sus actos son hechos con amor, con justicia, con equidad, con misericordia, con bondad y cada acción está perfectamente pensada y ejecutada (ante tanta sabiduría es lógico que muchas veces nuestra mente humana limitada a no alcance a comprender Sus razones).
  • Es el Creador del Universo y todo lo que existe en el plano físico, como también en el espiritual. Su creación fue originalmente perfecta, todo era “en gran manera bueno” el momento de Su creación.
  • Aunque momentáneamente Él no ejerce total gobierno, la Tierra y toda la creación le pertenecen y al final Él la gobernará para siempre.
  • Dios creó seres espirituales con distintas funciones y características los cuales fueron dotados con libre albedrío (la capacidad para tomar sus propias decisiones, incluso cuando esto implica desobedecer a Dios). Algunos de estos seres espirituales han desobedecido a Dios y están actuando en oposición a Dios, buscando quitarle la gloria y el trono. El principal de estos seres es llamado en la Biblia “Diablo” y “Satanás” (entre otros nombres).
  • El Diablo no fue creado para hacer el mal, sino que él decidió oponerse a Dios y se convirtió en el originador de toda mentira y engaño, y en el primer asesino, comenzando también así una camino de completa oposición a Dios, siendo responsable de desatar la maldad sobre el mundo.
  • El destino de este ser ( junto con todos los que obran el mal) es la completa destrucción en un lugar que la Biblia llama figurativamente “el lago de fuego”.
  • Los primeros seres humanos creados sobre la Tierra fueron Adán y Eva y de ellos parten toda la población humana sobre la Tierra. Aunque hay quienes escudados bajo el nombre de “ciencia” intentan negar este hecho, creemos que la Biblia está en lo cierto y también hay suficiente soporte científico para avalar este hecho.
  • El ser humano fue creado con el especial propósito de relacionarse con Dios, por esto Dios lo creó a “Su imagen y semejanza”. Esta imagen y semejanza no se refiere a razgos físicos, sino que, como Dios es Espíritu, él ha creado una parte espiritual en el ser humano original (Adán y Eva) que es de similares características a Dios y le permitía al ser humano comunicarse con Dios y recibir de Su sabiduría y poder, como así también tener vida perpetua. De este modo, Dios podría relacionarse perpetuamente con el ser humano.
  • Dios entregó a Adán y Eva (y por consiguiente a toda la raza humana) la autoridad y gobierno sobre la Tierra, les dio toda potestad para administrarla, junto con la recomendación de hacerlo correctamente, conforme a Sus mandamientos e instrucciones.
  • Adán y Eva también fueron dotados con la capacidad de decidir, incluso de actuar en contra de la voluntad de Dios y del uso de esta capacidad dependía (y aún depende) la relación con Dios y la intevención de Dios sobre su vida.
  • Adán y Eva fueron seducidos y engañados por el Diablo (descripto como una “Serpiente” en el libro de Génesis) y ellos decidieron desobedecer y traicionar a Dios. Como consecuencia, perdieron su vida espiritual y, junto con ésta, la capacidad de relacionarse perfectamente con Dios.
  • En su desobediencia permitieron que el Diablo, pudiera introducir toda clase de males en la tierra, incluyendo el dolor, la enfermedad y la muerte, no sólo en la raza humana, sino también entre animales, plantas y en todo el ambiente terrestre mismo. A este evento se le suele llamar “la caída de Adán” o “la caída del hombre”.
  • A causa de esto, todo ser humano nace con una tendencia hacia el pecado y el egoísmo, a la vez que debe vivir y crecer en un mundo que está siendo influenciado fuertemente por el Diablo y sus huestes de maldad.
  • Dios es amor, es vida, es paz. Dios no es causante directo de ninguna clase de mal, y Su deseo no es la muerte ni el sufrimiento de nadie. Él no “prueba” a la gente con enfermedades y sufrimiento. El pecado, la maldad, la enfermedad y la muerte son la consecuencia de las decisiones y acciones de los seres libres, cuando éstas están en contra de la voluntad de Dios. Al final de los tiempos, Dios planea erradicar todas estas cosas de Su reino.
  • Luego de la caída de Adán y Eva, Dios envió la promesa de restauración de Su creación. El plan de Dios incluye la completa restauración de Su creación y el objetivo final de tener una familia de seres inmortales que ya no tengan jamás la voluntad de desobedecer a Dios y arruinar Su creación, siendo Dios el completo soberano sobre la Tierra.
  • Debido a que Dios es justo, la restauración debe hacerse con justicia, y puesto que Dios legítimamente otorgó la capacidad de decidir sobre lo que sucede en la Tierra al ser humano (Adán y Eva), debía ser un ser humano el encargado de restaurar la condición de ruina de la Tierra. Un hombre (Adán) trajo con su desobediencia la ruina total a la tierra, por lo tanto, un hombre en la misma condición (Jesús) traería completa restauración a la tierra, por medio de una vida de completa obediencia.
  • El hombre que traería la restauración sobre la creación es llamado en la Biblia “Mesías”, “Cristo”, “Salvador”. El Mesías es quien daría salvación a la humanidad y sería dotado con autoridad para reinar en nombre de Dios, en completa sujeción a Él. Por medio de Cristo Dios derrotará definitivamente al mal y dará completo restablecimiento a Su reino.
  • Dios ha estado trabajando para que este propósito y plan se cumplan y Él dirige el curso de la historia para que Su deseo se cumpla. No creemos que Dios controle la voluntad de las personas, pero sí que puede dirigir a la creación hacia el cumplimiento de Su plan, valiéndose de aquellos que le creen y obedecen.
  • En el tiempo final, habrá cielo nuevo y tierra nueva, allí morarán todos los que Dios considere dignos de entrar. Dios será el soberano absoluto, habrá justicia y abundancia para todos y ya no habrá muerte, dolor y aflicción.
  • Antiguamente Dios dejó una serie de leyes a Moisés, entre ellas los muy conocidos “10 mandamientos”, que forman parte de un gran grupo de otras leyes que Dios ha dejado. En aquél entonces Dios hizo un pacto con el pueblo de Israel, eligiéndolo como Su pueblo, y le dio leyes espirituales, morales y ritualísticas, todas las cuales estaban destinadas a enseñar y recordar al pueblo sobre la necesidad del Salvador dentro del plan de Dios.
  • Creemos que la salvación del ser humano no depende de cumplir perfectamente todas las leyes de Dios (lo cual es imposible), pero que éstas aún representan una instrucción dada por Dios que nos muestran el deseo de Dios para la humanidad y nos muestran Su justicia y santidad.
  • Jesús (en hebreo “Yeshua”) es el nombre del Mesías, el Cristo, provisto por Dios para salvar a la humanidad, deshacer la obra maligna del Adversario y así restaurar la creación.
  • Fue concebido por obra de Dios en el vientre de una mujer (María).
  • Fue un ser humano en las mismas condiciones que Adán, sin impulsos pecaminosos internos, pero con la capacidad de elegir y de actuar contra la voluntad de Dios (aunque nunca lo hizo). Esto tuvo que ser así para que pudiera con justicia recuperar aquello que Adán perdió en su desobediencia.
  • Fue tentado en todo aspecto, pero jamás pecó, jamás desobedeció a Dios.
  • Durante su vida en la tierra fue el ejemplo de perfecta obediencia a Dios, mostrando el inmenso amor y poder de Dios y Su buena voluntad para con toda la humanidad.
  • Él es el “cordero de Dios”, que fue designado por Dios para ser sacrificado en pago por los pecados del mundo.
  • El también es el Rey designado por Dios para gobernar Su reino, pero cuando estuvo en la Tierra no usó esa autoridad para tomar su reino, sino que se puso al servicio de los demás y cumplió su rol de Salvador, dando su vida en pago por nuestros pecados, derrotando así también al Diablo y su reinado de muerte.
  • Él fue injustamente torturado y asesinado y así pagó por los pecados de la humanidad.
  • Estuvo tres días completos muerto y al tercer día Dios lo resucitó con una nueva clase de vida, espiritual, perpetua, inmortal. En su resurrección se selló la victoria del plan de Dios.
  • Ascendió al cielo para estar con Dios y fue puesto “a la diestra de Dios”, que es el lugar de máxima autoridad después de Dios.
  • Fue puesto (por Dios) como único mediador entre Dios y los seres humanos, no hay otro nombre por medio del cual una persona pueda obtener salvación y justificación.
  • Actualmente es Señor de la Iglesia de Dios y Cabeza de un Cuerpo espiritual cuyos miembros son cada persona que ha creído en Él como Señor. Como tal, él nutre con sabiduría y poder a cada miembro de ese Cuerpo y hace de intermediario entre todo asunto entre Dios y los Hijos de Dios (los creyentes).
  • Mediante el Cuerpo de creyentes, él está cumpliendo la misión de salvar a todos cuanto pueda, difundiendo el mensaje de salvación a través de hombres y mujeres fieles, obedientes y llenos de fe.
  • En el futuro volverá para reinar sobre la Tierra, rigiendo conforme a la voluntad de Dios, juzgando con juicio justo, en un período en el que habrá justicia, paz y abundancia sobre toda la tierra.
  • Para merecer vivir para siempre en el reino futuro de Dios es necesario ser perfectamente “justos”, lo cual implica jamás haber cometido pecado, implica cumplir las leyes y mandamientos de Dios a la perfección y sin falla. Pero nadie es capaz de hacer esto, nadie puede hacer todas las obras necesarias para vivir para siempre en el reino futuro de Dios. Por esta causa, todo ser humano está condenado a la muerte perpetua, a dejar de existir para siempre sin poder entrar en el reino de Dios.
  •  Jesús fue el único ser humano que cumplió perfectamente con toda la ley y los requerimientos de Dios, pero fue torturado y asesinado como el peor de los pecadores, a través de este acto, Dios puede ahora, de manera “justificar” (tratar como justo) y “salvar” a quienes creen en Jesús como Señor.
  • La “justificación” consiste en ser tratados como “justos”, como dignos de entrar en el reino de Dios aún sin haber hecho todas las obras necesarias. La “salvación” implica ser rescatados de una condición de peligro, daño, dolor y muerte y ser puestos en un lugar a salvo de todo mal. Ambas cosas se producen en una persona por medio de la fe en Jesús y su Señorío.
  • Quien hace a Jesús su Señor de todo corazón, es hecho un hijo (o hija) de Dios y es “justificado”, es tratado como un “justo” y se le da el don (un “regalo”) de vida perpetua para la era futura, por así decir, se le da un “pase libre” para vivir en el futuro reino de Dios. A su vez, en ese futuro reino quienes vivan allí habrán sido rescatados de la muerte y de la ira de Dios y tendrán vida perpetua libres de dolor y enfermedad, por lo cual estarán para siempre “a salvo”, en esto consiste la “salvación”. Por esto, entendemos que los resultados completos de la justificación y la salvación se obtendrán en el tiempo futuro, cuando Dios establezca Su reino sobre la Tierra.
  • La salvación de Dios también tienen un aspecto presente, que consiste en ser puestos a salvo del mal, ser cuidados y protegidos por Dios y esto se logra por medio de un andar en fe, una vida de obediencia a Dios que surge de tener fe en Él y de tener una estrecha relación con Él. En este sentido es que creemos que un creyente debe “ocuparse de su salvación”.
  • Por lo dicho en los puntos anteriores, creemos que hay un acto de fe que se hace una sola vez, que es cuando una persona decide hacer a Jesús su Señor, no sólo de palabra, sino con una profunda convicción y entrega de corazón, en este momento esa pesona es “justificada” y recibe la certeza de la completa salvación para la era futura, este aspecto de la justificación y salvación son “irrevocables”, nadie que recibe la justificación puede luego perderla. Sin embargo, hay un aspecto presente de la salvación que requiere de un andar en constante obediencia de fe, esto involucra el alimentar la mente con la lectura y reflexión de las Escrituras, aceptar y creer ese mensaje, orar constantemente, y poner en práctica todo lo aprendido a través de las Escrituras y todo lo recibido de parte de Dios directamente en nuestro interior. En este sentido la salvación depende de nuestras acciones y en la medida que un creyente se aleja de la voluntad de Dios, también se aleja de Su protección, cuidado, sabiduría, gracia y poder. Sin embargo, jamás podrá ser separado de Dios, del amor de Dios y de su unión con Cristo siendo parte de su Cuerpo espiritual. La unidad espiritual con Dios, Cristo y los otros hijos de Dios no puede perderse.
  • La justificación, en una explicación simple, consiste en que al creer en Jesús Dios en cierta forma nos “identifica” con Cristo y considera que nuestra parte pecaminosa ha muerto junto con Jesús. Además, esta justificación también nos pone en la posición de ser hechos hijos de Dios y, por consiguientes, herederos de Dios y coherederos con Cristo. Por eso es que el  único medio por el que una persona puede recibir la justificación y la salvación es Jesucristo. Sólo aceptando su Señorío y creyendo en el mensaje del Evangelio es que una persona alcanza la justificación, no hay ninguna “buena obra” humana que alcance para “ganarse” la vida en la era futura o para “merecer” ser tratados como justos y vivir perpetuamente en el reino futuro.
  • La justificación y salvación son gratuitas, no requieren un pago especial, no requieren de rituales religiosos ni “obras de caridad”, son un regalo de Dios que se reciben por fe. no requieren de alguna condición o capacidad especial en una persona, sino de su desición de confesar de corazón a Jesús como Señor. Esto implica creer que está vivo, que es la máxima autoridad puesta por Dios y hacer un cambio en la mente, disponiéndose a servirle. Este cambio de mentalidad lleva implícito el reconocer el propio estado de ruina a causa del pecado y comenzar a rechazar el pecado y desarrollar un andar de fe y santidad que glorifique a Dios, el cual, claro está, no sucede de inmediato.
  • Bíblicamente, “bautizarse” es ser “sumergidos” e implica un “lavamiento”. Creemos que el bautismo en agua era un ritual hecho antiguamente para simbolizar un lavamiento de pecados, pero el agua no puede lavar realmente los pecados, aquél bautismo era sólo un acto simbólico, figurado.
  • La Biblia nos habla de otro tipo de bautismo, el bautismo “en espíritu santo”, que se produce cuando una persona decide hacer a Jesús su Señor. En ese momento esa persona es “sumergida” en el Espíritu de Cristo y es lavada de sus pecados mediante este espíritu. A partir de allí esa persona es unida a Cristo en un solo espíritu, junto con todos aquellos que también han hecho a Jesús Señor. Este bautismo es el único bautismo capaz de remover el pecado y hacernos participar de la vida espiritual en Cristo.
  • En un tiempo no revelado por Dios en la Biblia, Cristo aparecerá en el cielo y se llevará con él a todos los hijos de Dios (a este evento se lo suele llamar “arrebato” o “rapto” o simplemente “la reunión con Cristo”). En este momento los cristianos que estén muertos resucitarán con cuerpos incorruptibles y los que aún estén vivos serán transformados con cuerpos inmortales y todos serán reunidos con Cristo en el cielo.
  • Una vez que los creyentes estén reunidos en el cielo, comenzará en la Tierra el período de “ira de Dios”, relatado en el libro de Apocalipsis, en el cual Dios enviará el castigo sobre la maldad humana. Los hijos de Dios no estarán en la Tierra en el momento que esto suceda, sino que estarán a salvo, en el cielo, con Cristo
  • Después de esto, el Diablo será apresado durante mil años, en los que Cristo reinará sobre la Tierra. En su reinado, Jesús hará justicia con la humanidad y habrá paz y abundancia para todos.
  • Pasado este tiempo, Jesús entregará su reino a Dios y llegará el fin de los tiempos, en el que Dios hará nuevos cielos y nueva tierra, todo mal será destruido y Dios será “todo en todos”. En este tiempo, Dios finalmente concretará Su plan de tener una familia de seres humanos viviendo para siempre con Él en una relación de mutuo amor.
    • Al aceptar a Jesús como Señor, una persona recibe lo que la Biblia llama “el don de espíritu santo”. Este don consiste en tener la esencia y naturaleza de Dios impartiendo Sus características y atributos a los creyentes por medio de Cristo. Es la mismísima naturaleza de Dios, que llena plenamente a Cristo y que penetra en aquellos que por la fe son unidos a él en un Cuerpo espiritual.

 

    • Este don hace que una persona sea partícipe de la naturaleza de Dios y que pueda acceder al poder de Dios y manifestarlo en el mundo a fin de testificar sobre la salvación de Dios en Cristo y edificar a otros creyentes cristianos.

 

    • El espíritu santo también es el sello y garantía de que el creyente es un hijo de Dios y de que vivirá para siempre en el futuro reino de Dios.

 

    • Por medio del don de espíritu santo, una persona tiene la acción continua de Dios y de Cristo en su interior, generando en ella el deseo de hacer la voluntad de Dios y dándole la capacidad potencial para llevarla a cabo.

 

    • El espíritu santo no se recibe como un don individual sino que existe sólo un espíritu que une a todos los cristianos en un solo “Cuerpo” espiritual cuya cabeza es Cristo.

 

    • Los poderes y capacidades dados por Dios a través del don de espíritu santo son dados principalmente para que los creyentes puedan crecer en la comunión con Dios, con Jesucristo y con el resto de los santos; cumplir con su función dentro del Cuerpo, que es la Iglesia; y dar testimonio de la obra de Dios en Cristo para salvación de otras personas.

 

  • Por medio de este don, un cristiano también recibe la capacidad de producir fruto espiritual para gloria de Dios.
  • Luego de hacer a Jesús su Señor, una persona pasa a ser un “hijo de Dios”, y la voluntad de Dios es que se busque la santidad, desarrollando una vida de obediencia de fe a Dios, de modo que produzca fruto espiritual y glorifique a Dios con Su vida, llevando también a otras personas hacia la salvación
  • La santificación o transformación no es producto de una disciplina humana que pueda llevar a una mejora de pensamientos o acciones, sino una obra interna de Dios en el creyente, cuando éste decide ofrecer su vida a Dios e ir despojándose de las acciones y pensamientos propios de esta era corrompida.
  • Dios llama a los creyentes a ocuparse diligentemente en este aspecto de la salvación ya recibida, guardando el corazón con el evangelio y creciendo en el nuevo entendimiento en cuanto a nuestra identificación espiritual con Cristo.
  • El poder transformador reside en la vida espiritual que Dios puso en el creyente al salvarlo en Cristo y unirlo a él. Esta vida espiritual de Dios en Cristo en el creyente tiene el poder potencial de transformar la vida a semejanza de Cristo y lograr que los creyentes lleven fruto espiritual. Ese poder potencial dado por Dios es activado cuando el creyente actúa por fe en Dios, de modo que todo el proceso de salvación (recepción y transformación) es por medio de la fe.
  • La santificación no se produce solamente por “hacer” las obras que la Biblia manda. La transformación y santificación surgen cuando, primeramente, un creyente decide elegir dirigir los pensamientos a las realidades espirituales que se desprenden de la salvación, aprendiendo a recibir lo que Dios, en amor y por medio de Cristo, produce en su interior, mientras desarrolla su esperanza en la gloria venidera de Su reino.
  • Las “buenas obras” son consecuentes a la transformación y no la base de ésta. Obrar de manera correcta, pero con un corazón distante de la fe en Dios no produce la santificación y transformación de Dios.
  • Para la santificación, también es necesario desarrollar constancia en la oración a Dios, crecer en la obediencia basada en la fe y practicar la comunión con los demás miembros del Cuerpo de Cristo.
  • La fe que nos une de manera activa con Cristo produce fruto espiritual, el cual es indicativo de que la santificación o transformación cristiana está sucediendo.
  • A medida que el cristiano es transformado, irá creciendo en su amor para con Dios y para con todos sus hermanos espirituales, conforme al ejemplo que dejó por medio de Jesucristo. Quien anda en el perfecto amor, cumple y completa todas las leyes de Dios.
  •  Todos los que han hecho a Jesús su Señor fueron rescatados del pecado por una misma sangre y fueron bautizados en un mismo espíritu para formar parte de un mismo Cuerpo cuya cabeza es Cristo. En otras palabras, todo hijo de Dios es una parte funcional de una unidad espiritual vital dirigida por Jesucristo.
  • Por formar un Cuerpo en Cristo, cada hijo de Dios tiene una función única y peculiar para servir a Dios y edificar a otros miembros del Cuerpo.
  • El servicio de cada miembro tiene como objetivo lograr que todos los hijos de Dios lleguen a una unidad en la fe y el conocimiento acerca de Jesús.
  • Como miembros de un mismo Cuerpo, los creyentes cristianos deberían amarse unos a otros y desarrollar una relación de interdependencia, en donde todos se ayudan y edifican mutuamente. Ningún miembro debería ser considerado innecesario por los otros miembros, se debería cuidar especialmente a los más débiles.
  • La plenitud y madurez espiritual de una persona no se produce en un andar individual con Dios, sino en la comunión y la estrecha relación con otros hijos de Dios.
  • El Cuerpo es lo que da plenitud a Dios mismo. Por esto creemos que uno de los principales puntos de ataque del Adversario, el Diablo, es el Cuerpo de Cristo.
  • Jesús fue el fiel representante de Dios mientras vivió en la Tierra, siendo perfectamente obediente al Padre, él mostró plenamente el amor de Dios, predicando el evangelio del reino, sanando enfermedades y liberando a los oprimidos por el Diablo con el fin de que las personas sean salvas y conozcan la verdad de Dios. Como Señor ascendido, creemos que Él ahora sigue haciendo estas mismas cosas a través Su Cuerpo. En otras palabras, cada hijo de Dios está llamado a cumplir una función dentro del Cuerpo y a unirse estrechamente con Cristo Jesús y con los otros hermanos, de modo de formar una unidad que represente a Dios en la tierra, predicando el Evangelio del reino de Dios y haciendo las obras que hizo Jesús en la tierra y aún mayores, con el fin de que las personas sean salvas y conozcan la verdad de Dios.
  •  Luego de la caída de Adán, el Diablo adquirió gobierno sobre el mundo y ejerce gran influencia sobre éste, por lo cual es llamado “el dios de esta era” y “el príncipe de este mundo”.
  • Actualmente el Adversario, junto con otros seres espirituales caídos están constantemente actuando en oposición a los planes de Dios, haciendo el mal, mintiendo, enfermando y asesinando a las personas, física, mental y espiritualmente. Pero su principal objetivo es que las personas no conozcan a Dios y no conozcan el evangelio de Dios.
  • Con el fin de alejar a las personas de Dios, Satanás utiliza múltiples artimañas engañosas, él se disfraza como ángel de Dios y sus súbditos se hacen pasar por ministros y mensajeros de justicia. La armadura por excelencia con la que Dios equipa al ser humano para resistir y combatir al Diablo y sus huestes espirituales de maldad se obtiene fundamentalmente mediante la creencia la confianza y la obediencia a Dios (basada en el conocimiento y entendimiento de Su Palabra, Sus promesas, Su poder, y la autoridad de Jesucristo), junto con la perseverancia en la oración y la comunión con otros miembros del Cuerpo de Cristo. Los cristianos han sido investidos con poder de Dios y tienen la responsabilidad de luchar (conforme a sus posibilidades) contra las huestes espirituales de maldad para ayudar a otras personas a conocer a Dios y ser rescatadas del poder del Diablo.
 
    Lo que hemos presentado es lo que consideramos el mensaje central de las Escrituras, lo cual constituye, como hemos dicho, el Evangelio del Reino de Dios.
  • El Evangelio del Reino de Dios testifica la salvación que Dios ha logrado para la humanidad por medio de la vida, muerte y resurrección de Jesús.
  • El evangelio es lo que nos revela el amor de Dios por la humanidad, es el tema central de la Biblia, es el acceso al poder de Dios, es lo que da origen a la fe salvadora y es el fundamento de una iglesia unida.
  • Por lo tanto, consideramos que el Evangelio del Reino de Dios es el principio doctrinal continuo a considerar, creer y predicar. Cada enseñanza de las Escrituras procede del Evangelio y, a su vez, cada enseñanza de las Escrituras nos da a entender algo sobre el Evangelio.

Hasta aquí te conté un poco de cuál es mi fundamento doctrinal, sobre la cual baso mi fe y enseñanza. Todo esto no es producto del azar o la imaginación, sino que tiene un fundamento Bíblico, ese fundamento puedes hallarlo en la versión completa de nuestras convicciones doctrinales fundamentales:

Adicionalmente te invito a explorar los estudios y artículos que hay en esta página. Encontrarás desde reflexiones cortas hasta estudios extensos y algunos e-books que he escrito, enseñanzas en audio y video. También te ofresco algunos consejos prácticos, respuestas a preguntas bíblicas, explicación de versículos “difíciles”, guías sobre cómo estudiar la Biblia y links a páginas de descarga a software gratuito para el estudio, como así también una amplia lista de enlaces a páginas recomendadas con buen material para considerar.

Publicaciones recientes