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¿QUÉ DICE LA BIBLIA ACERCA DEL ABORTO?

Por Pablo Pereyra

En cuanto al aborto, lo primero que deberíamos poder determinar es si una persona puede ser considerada “persona” antes de nacer o no. Si es así, acabar con su vida sería un asesinato y debería ser prohibido radicalmente. Muchos científicos han demostrado que un feto es una persona viva, que, aunque aún no haya tomado forma, tiene todas las características fundamentales de una persona viva. Pero para este estudio no vamos a ahondar en lo que digan los biólogos, sino más bien en lo que nos enseña la Biblia.

SALMOS 139:15-16 (RVA)
|15| No fueron encubiertos de ti mis huesos, a pesar de que fui hecho en lo oculto y entretejido en lo profundo de la tierra.
|16| Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro estaba escrito todo aquello que a su tiempo fue formado, sin faltar nada de ello.

LUCAS 1:15 (RVA)
porque él será grande delante del Señor. Nunca beberá vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre.

ISAÍAS 44:2 (RVA)
Así ha dicho Jehovah, tu Hacedor, el que te formó desde el vientre y el que te ayudará: No temas, oh siervo mío Jacob; y tú, oh Jesurún, a quien yo escogí.

ECLESIASTÉS 11:5 (RVA)
Como tú no comprendes cómo entra el espíritu a los huesos en el vientre de la mujer encinta, así no comprenderás la obra de Dios, quien hace todas las cosas.

La Biblia nos está mostrando que algo sucede en la mujer encinta en el que Dios hace entrar el espíritu en la persona que ha sido gestada. Dios ya tiene un propósito para muchos de nosotros desde antes de nacer (ver también Is. 44:24; 49:1; 49:5; Jer. 1:5; Lc. 1:44; Gá. 1:15), y ese propósito es interrumpido cuando la mujer aborta. Algunos podrían argumentar que los casos mencionados son excepcionales, pero aún si no tuviéramos una misión ya definida por Dios desde el vientre materno, queda claro que a cada persona desde antes de nacer le es dado por Dios un espíritu. El aborto no es sólo la muerte de un “feto”, es la muerte de una persona que tiene espíritu de Dios y el potencial para creer y pasar a ser miembro de la familia de Dios.

El aborto es un tema tan serio delante de Dios, que Dios antiguamente había ordenado castigos muy severos para quien hiciera abortar a una mujer:

ÉXODO 21:22-25 (RV-1960)
|22| Si algunos riñeren, e hirieren a mujer embarazada, y ésta abortare, pero sin haber muerte, serán penados conforme a lo que les impusiere el marido de la mujer y juzgaren los jueces.
|23| Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida,
|24| ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,
|25| quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.

Al leer este pasaje pareciera que, si una mujer es herida y su bebé muere, pero ella no, el heridor deberá ser multado, pero si la mujer muere deberá pagar con su vida. Tal como se lee, pareciera que la vida de la mujer vale más que la del hijo que lleva en el vientre.

Pero si lo estudiamos en profundidad, encontramos que el verbo traducido “abortare” en el texto hebreo son dos palabras: yeled, que significa “niño, hijo, muchacho, joven” y yatsa, que primariamente significa “salir, partir, proceder, sacar”. La palabra “muerte”, por otro lado, es en hebreo acown, que puede ser traducida como “daño”, figurativamente puede referirse a la muerte misma, pero no es su principal significado. Esto quiere decir que estamos ante un gran error de traducción. El versículo 22 debería leerse así:

“Si algunos riñeren e hirieren a mujer embarazada y el niño saliera, pero sin haber daño, serán penados conforme a lo que les impusiere el marido de la mujer y juzgaren los jueces”.

Noten cómo es la traducción de la Reina Valera de 1865:

ÉXODO 21:22-25 (RV-1865)
|22| Si algunos riñeren, e hirieren a alguna mujer preñada, y salieren sus criaturas, mas no hubiere muerte, será penado conforme a lo que impusiere el marido de la mujer, y pagará por jueces.
|23| Mas si hubiere muerte, entonces pagarás alma por alma.
|24| Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,
|25| Quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe,

Esto nos arroja gran claridad a todo el pasaje. En primer lugar, Dios usa la palabra griega yeled para referirse al hijo en el vientre. Esta palabra en la Biblia se usa muchas veces con la traducción de “niño” o incluso “joven”. Por lo que nos está mostrando que para Dios el ser que está en el vientre ya es un niño. Aunque sea un feto que aún no ha cobrado forma, espiritualmente, para Dios, ya es una persona.

Pero otro punto muy interesante que aflora con esta traducción es nuestro entendimiento de los versículos que siguen. Porque tal como está la traducción de la Reina Valera de 1960 y otras versiones que hablan de “abortar”, los versículos 24 y 25 parecen súbitamente cambiar de tema, pero, en realidad ¡están hablando del niño en el vientre! Si el niño muere, se debe pagar vida con vida, el que dio el golpe debe morir. Si el niño pierde un ojo, un diente, una mano, o un pie, si es quemado, herido o golpeado ¡el daño que reciba el niño debía recibirlo el agresor! Esto no significa que el agresor debía recibir exactamente el mismo daño que el niño, sino que él debía recibir un castigo proporcional al daño que había causado.

En Números 35:16 y siguientes vemos que Dios mandó a matar a los asesinos, pero si una persona mataba a otra sin intención, debía ser perdonada. Sin embargo, aquí se habla de que si alguien, peleando con otra persona, golpea a una mujer embarazada y le hace perder el bebé, debe morir. En este caso, aunque la muerte no fue intencional, se cuenta como si lo hubiese sido, debido a la negligencia de esa persona. Es tan importante para Dios que esa persona nazca que el castigo por matarlo sin intención es aún más severo que el de matar sin intención a una persona adulta.

Esto puede parecer muy severo, pero es que así es como Dios valora la vida de la persona por nacer. Para Dios el que está por nacer no es diferente del que ya ha nacido y Dios quiere que valoremos la vida. Con tan severos castigos pueden imaginarse que nadie iba a querer pelearse estando cerca de una mujer embarazada, cualquiera lo pensaría dos veces antes de poner en peligro a una mujer encinta. ¡Dios quería evitar a toda costa el daño a este niño por nacer!

Las leyes dadas por Dios son para cuidar a Su pueblo y completar Su plan, por eso, algunas cosas cambiaron con la llegada de Jesús y también la forma de aplicar ciertas leyes van cambiando según los tiempos y contextos que se viven.

Jesús dijo lo siguiente:

MATEO 5:38-39 (RVA)
|38| “Habéis oído que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo y diente por diente.
|39| Pero yo os digo: No resistáis al malo. Más bien, a cualquiera que te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.

Dar la otra mejilla no significa dejar que el malo se salga siempre con la suya. Una persona tiene sólo dos mejillas, por lo cual, lo que Jesús quiere decir aquí es que hay que mostrar amor hacia el malvado y darle una segunda oportunidad. Quizá la mejor opción hoy ante una persona que comete un aborto no sería la pena de muerte, sino algún tipo de castigo que le permita tener una segunda oportunidad, pero sin dudas, el aborto no debería ser permitido por la ley, sino que debería ser severamente penado, no sólo debería haber penas para la mujer que decide abortar, sino también para quienes asisten en esos abortos. Si no se castiga a los malvados, la sociedad queda a la deriva y damos lugar a toda clase de males.

No hay ninguna situación en que un aborto intencional sea justificable. Sin dudas es un gran trauma para una mujer quedar embarazada en una violación, pero eso no le da derecho a abortar. Al que hay que castigar es al violador y no al niño por nacer. Hay casos de mujeres que han tenido a sus hijos producto de una violación y han sido muy felices con ellos, otras podrían darlos en adopción, pero, de ningún modo deberíamos permitir que sigan siendo asesinados. Una sociedad justa debería defender el derecho a la vida por encima de todo otro derecho, y, siendo que una persona es persona al momento de su gestación, esa vida habría que defenderla desde lo moral, lo espiritual y también lo legal.

PROVERBIOS 6:16-19 (RVA)
|16| Seis cosas aborrece Jehovah, y aun siete abomina su alma:
|17| Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos que derraman sangre inocente,
|18| el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies que se apresuran a correr al mal,
|19| el testigo falso que habla mentiras y el que provoca discordia entre los hermanos.

Dios aborrece las manos que derraman sangre inocente y ¿quiénes más inocente que aquellos que aún no han nacido y no han tenido oportunidad de hacer bien o mal?

Esto dijo Dios al pueblo de Israel, pero es aplicable para muchas naciones en el presente:

ISAÍAS 1:4-7, 13-24 (RVA)
|4| ¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de iniquidad, descendencia de malhechores, hijos depravados! Han abandonado a Jehovah, han despreciado al Santo de Israel y se han vuelto atrás.
|5| ¿Para qué habréis de ser golpeados aún? Pues todavía persistiréis en rebelaros. Toda cabeza está dolorida, y todo corazón está enfermo.
|6| Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en ella parte sana, sino heridas, golpes y llagas recientes. No han sido curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
|7| Vuestra tierra es desolada, vuestras ciudades son incendiadas; vuestro suelo es devorado por extraños ante vuestra misma presencia, y es desolado como cuando es destruido por extraños.

|13| No traigáis más ofrendas vanas. El incienso me es una abominación; también las lunas nuevas, los sábados y el convocar asambleas. ¡No puedo soportar iniquidad con asamblea festiva!
|14| Mi alma aborrece vuestras lunas nuevas y vuestras festividades. Me son una carga; estoy cansado de soportarlas.
|15| Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos. Aunque multipliquéis las oraciones, yo no escucharé. ¡Vuestras manos están llenas de sangre!
|16| “Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras acciones de delante de mis ojos. Dejad de hacer el mal.
|17| Aprended a hacer el bien, buscad el derecho, reprended al opresor, defended al huérfano, amparad a la viuda.
|18| “Venid, pues, dice Jehovah; y razonemos juntos: Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
|19| Si queréis y obedecéis, comeréis de lo mejor de la tierra.
|20| Pero si rehusáis y os rebeláis, seréis consumidos por la espada; porque la boca de Jehovah ha hablado.”
|21| ¡Cómo se ha convertido en prostituta la ciudad fiel! Llena estaba de derecho, y en ella habitaba la justicia; pero ahora la habitan homicidas.
|22| Tu plata se ha convertido en escoria; tu vino está adulterado con agua.
|23| Tus magistrados son rebeldes y compañeros de ladrones; cada uno ama el soborno y va tras las recompensas. No defienden al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.
|24| Por tanto, dice el Señor Jehovah de los Ejércitos, el Fuerte de Israel: “¡Ah! Tomaré satisfacción de mis adversarios y me vengaré de mis enemigos.
|25| Volveré mi mano contra ti; te limpiaré de tus escorias como con lejía y quitaré toda tu impureza.

Si queremos tener una nación que prospere, con la bendición de Dios, si queremos que Dios escuche nuestras oraciones como pueblo, como país, tenemos que limpiarnos las manos de sangre inocente, tenemos que orar y luchar por tener gobernantes que hagan justicia y no seguir votando por aquellos que promueven el asesinato, el robo, el soborno y la injusticia.

Los hijos son una bendición de Dios a cualquier edad. El mundo hoy insiste que tener un hijo en la juventud es como una “maldición”, que obstaculiza a una persona y no la deja crecer, que “corta” con su carrera, sus estudios, sus sueños, etc. Pero la Escritura nos dice otra cosa:

SALMOS 127:3-5 (RVA)
|3| He aquí, heredad de Jehovah son los hijos; recompensa es el fruto del vientre.
|4| Como flechas en la mano del valiente, así son los hijos que se tienen en la juventud.
|5| Bienaventurado el hombre que llena de ellos su aljaba. No se avergonzarán aunque hablen con los enemigos en el tribunal.

Por supuesto, esto no significa que una persona haga bien en tener muchos hijos sin tener los recursos apropiados para cuidarlos y criarlos. Tenemos que ser sabios para planificar nuestras vidas. Pero si alguno por error trae a la vida a un hijo, no debería pensar que ese hijo va a estropear su vida, con la ayuda de Dios va a poder criar a ese hijo en justicia y amor y Dios le proveerá de lo necesario si decide hacer Su voluntad.

No dejemos que el mundo incrédulo nos diga lo que es bueno y malo, aprendamos de Dios y de Su Palabra, Él es el Creador y sólo Él sabe qué es realmente bueno y qué no para nuestras vidas. Aprendamos de Sus mandamientos, aprendamos de Su Palabra y así podremos vivir mucho mejor, con paz, justicia y el cuidado y protección de Dios sobre nuestras vidas.

La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia

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