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¿Diezmas para estar en paz y tener prosperidad?

Por Pablo Pereyra

En mi participación en diferentes redes sociales, he notado que cuando hago publicaciones sobre cómo estudiar la Biblia, el andar cristiano, la esperanza futura y otros temas, recibo pocos comentarios al respecto, sin embargo, cuando hago publicaciones referentes al dinero, diezmo y ofrendas, lo comentarios vienen en decenas, cientos y hasta he llegado a tener más de mil comentarios en publicaciones sobre las ofrendas y el dinero.

Es evidente que el dinero es algo que toca las fibras íntimas de muchos cristianos, aunque no quieran reconocerlo.

Muchas veces en las publicaciones sobre dinero han comentado que esos temas no son necesarios, o no son de edificación y que debería publicar sobre otras cosas, pero en otras publicaciones no hacen comentarios, mostrando que, en realidad, no es que no crean que no sean útiles esas publicaciones sobre el dinero, sino que, el asunto les molesta, quizá porque la exposición de ciertos asuntos bíblicos les genera un conflicto con sus propias acciones.

Ya en otras publicaciones mostré que el diezmo, como ley, fue dada a Israel en otros tiempos, con el objetivo de sostener a los levitas y expliqué que Malaquías 3:7-9 debe ser entendido en ese contexto. También expliqué que lo que rige hoy es el concepto de ofrendar voluntariamente y “sembrar sobre bendición”. Ahora no quiero detenerme en estos puntos en particular.

Lo que sí quiero señalar ahora y que veo que es muy común, es que muchos de los “diezmadores” dicen sentirse en paz al diezmar y alegan que a partir de que comenzaron a diezmar Dios los prosperó económicamente y nunca les faltó nada.

Si realmente el diezmo fuera una condición necesaria para prosperar económicamente, entonces no existiría gente rica que no diezma, ni existiría gente pobre que sí diezma, la misma realidad nos muestra que diezmar no es “la clave” para la prosperidad económica.

Pero lo que me preocupa, en este caso, es la actitud con la que algunos encaran las ofrendas. 2 Corintios 9:6-10 nos habla sobre la actitud a la hora de ofrendar, se debe ofrendar alegremente y no por obligación o necesidad. Entonces, si alguien cree que es necesario u obligatorio ofrendar para tener paz y prosperidad, entonces está yendo contra esta instrucción.

Algunos dan sus ofrendas o diezmos porque eso los hace sentir “en paz”. Pero la paz no depende de la ofrenda, la Biblia nos dice que nuestra paz fue obtenida por Cristo y que nosotros la recibimos por medio de la fe en él.

ROMANOS 5:1-2 (RVA)
|1| Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo,
|2| por medio de quien también hemos obtenido acceso por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Las Escrituras nos muestran que tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, no por medio de las ofrendas. Así que nadie debería ofrendar para estar en paz con Dios. La paz, en el diario andar, la obtenemos en nuestro andar de fe. Las ofrendas de dinero pueden ser parte de lo que el Señor requiera de nosotros, pero no es lo único. Lo que Dios quiere de nosotros es la obediencia y servicio, y eso no siempre se traduce en dar dinero.

Otras personas ofrendan porque creen que, si se mantienen ofrendando, van a ser prosperados económicamente y nada les va a faltar. Pero esta es una actitud que se podría considerar como de querer “comprar” las bendiciones de Dios con dinero. Esto no es muy diferente a la actitud de Simón, el que quiso comprar con dinero el poder de los apóstoles:

HECHOS 8:18-20 (RVA)
|18| Cuando Simón vio que por medio de la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero,
|19| diciendo: —Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba el Espíritu Santo.
|20| Entonces Pedro le dijo: —¡Tu dinero perezca contigo, porque has pensado obtener por dinero el don de Dios!

Ni el poder de Dios, ni ninguna de Sus bendiciones se compran con dinero. La prosperidad económica no se “compra” con un diezmo u ofrenda.

2 CORINTIOS 9:8 (RVA)
Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra;

Dios da todo lo necesario en todas las cosas “para toda buena obra”. Así que, la provisión de Dios no viene sólo por dar una ofrenda, sino que viene por estar a Su servicio. Cuando estamos haciendo las buenas obras que Él quiere que hagamos, Él nos provee de todo lo necesario. Esto para algunos será mucho dinero y para otros será menos dinero y más de otras cosas (dones, habilidades, sabiduría, tiempo, fortaleza, salud, etc.).

ROMANOS 8:31-32 (NVI)
|31| ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?
|32| El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?

3 JUAN 1:2 (RVA)
Amado, mi oración es que seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma.

Dios quiere darnos todas las cosas que necesitamos, no porque le demos una ofrenda, sino porque nos ama y en la medida que prospera nuestra “alma”, o sea, que vamos siendo mejores personas, andando en fe, Dios también nos va prosperando en todas las cosas, nos provee de todo lo necesario.

Entonces, jamás deberíamos ofrendar para tener paz, sino que ofrendamos porque Dios nos dio paz; no deberíamos ofrendar para tener bendición y prosperidad, sino porque Dios nos da bendición y prosperidad. No ofrendamos para obtener algo para nosotros, sino que ofrendamos como forma de servicio a Dios y a los hermanos, ofrendamos para ayudar a otros, ya sea que le ayudemos porque tiene dificultades económicas, o ayudando a un ministro de Dios a hacer su labor para Dios más eficientemente.

Nuestro foco de atención tiene que estar en servir a Dios a través de lo que tenemos en abundancia. Si alguien abunda en sabiduría, en paz, en alegría, en amor, entonces puede dar eso a los demás, y si alguien abunda en dinero, da de ese dinero, pero siempre el objetivo es bendecir a otros y contribuir a la obra de Dios, jamás debería ser la búsqueda de un intercambio egoísta con Dios.

Dios es dueño de todo el Universo y nos ha “prestado” una parte para que la administremos temporalmente, Él no necesita nada de nosotros, mucho menos bienes materiales, y no tiene obligación de dar nada a nadie. Ya nos dio a Su hijo en rescate por nuestros pecados, lo cual es impagable, nada de lo que le demos le pone a Dios en obligación de devolvernos nada. Pero Dios se complace en vernos andar en amor y ayudarnos mutuamente, y cuando ve una familia unida y llena de amor, provee de todo lo necesario en todas las cosas.

Si queremos darle a Dios algo que sí le agrade ¡démosle amor! Que todas nuestras acciones y ofrendas partan de un corazón lleno de amor.

1 JUAN 3:1-3 (RVA)
|1| Mirad cuán grande amor nos ha dado el Padre para que seamos llamados hijos de Dios. ¡Y lo somos! Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.
|2| Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Pero sabemos que cuando él sea manifestado, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.
|3| Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él también es puro.

La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia

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