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Las epístolas de Pablo a la Iglesia de Dios

Por Pablo Pereyra

En este artículo veremos, en términos generales, cuál es el mensaje de las epístolas que el apóstol Pablo escribió a la Iglesia de Dios y cómo estudiarlas para crecer progresivamente en nuestro entendimiento de Dios, Su propósito, Su plan y su obra.

El corazón “engrosado”

MATEO 13:13-18 (RV-1960)
|13| Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.
|14| De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis.
|15| Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane.
|16| Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.
|17| Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.
|18| Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:

Jesús aquí citó las palabras de Isaías 6:9-10. En el versículo 15, las palabras “se ha engrosado” en el texto griego es la palabra pachunö, que significa “engrosar, hacerse grasoso, llenarse de grasa, engordar”. Esta palabra sólo se usa dos veces en la Biblia, aquí y en Hechos 28:27, donde se usa la misma cita de Isaías.

En la costumbre bíblica, generalmente se usaban las palabras “comer” y “beber” en modo figurado con el significado de “conocer”, ya que el conocimiento conlleva un proceso similar al de digestión. Uno “come” cierta enseñanza, luego debe “masticarla” por medio de la consideración hasta poder “tragarla” que sería cuando uno la acepta e incorpora.

Después de esto, la enseñanza ingerida pasa a ser “digerida” en nuestro proceso de pensamiento para poder aprovechar en forma práctica los “nutrientes” que esta enseñanza tiene.

Por eso veremos pasajes en donde, por ejemplo, Jesús dice “es necesario que coman mi cuerpo y beban mi sangre para entrar en el reino de Dios”, en donde Jesús está queriendo explicar que es necesario conocer y aceptar la doctrina que nos enseña que Él es el Salvador que debía entregar su cuerpo y derramar su sangre.

Teniendo esto en mente pensemos: ¿Cómo engorda o adquiere grasa físicamente una persona? ¿Cómo engorda una persona? Comiendo en exceso alimentos que no son nutritivos y con un estilo de vida sedentario, sin ejercicio físico. Cuando una persona engorda sobremanera, parte de la grasa también se acumula en las paredes del corazón y esto genera mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Del mismo modo, el corazón “mental” (nuestro centro de pensamientos) puede “hacerse grasoso” al alimentarnos con doctrinas humanas que no son nutritivas espiritualmente. Si queremos tener una vida espiritualmente sana y tener pensamientos sanos, necesitamos alimentarnos de la Palabra de Dios, la oración, la relación con Dios y con hermanos en Cristo y ejercitarnos en hacer la voluntad de Dios.

Muchas veces, cuando una persona se ha acostumbrado a una mala alimentación, cuesta mucho reeducar los hábitos, e incluso el organismo reacciona adversamente a los alimentos sanos, porque no está acostumbrado a procesarlos. Además, el cuerpo se vuelve adicto a sustancias dañinas, por ejemplo, hoy sabemos que el azúcar es más adictivo que la cocaína, por eso el cuerpo a veces “pide” cosas dulces, pero no suele “pedir” espinaca, por ejemplo.

En este caso, Jesús le está hablando a un pueblo que no creía en la sana doctrina predicada por Jesús, ellos hace tiempo no estaban ejercitándose en hacer la voluntad de Dios y estaban alimentados con falsas doctrinas, así que no podían “digerir” la enseñanza de Jesús. Así que Jesús optó por hablarles públicamente por medio de parábolas, con un mensaje oculto, y les explicaba esas parábolas a los que realmente se interesaban en aprender su doctrina, en privado.

Por supuesto, estas personas “llenaron de grasa” su corazón voluntariamente, fueron ellos los que rechazaron la nutritiva dieta de la Palabra de Dios, y el ejercicio que Dios pedía, para llenarse de doctrinas humanas.

1 JUAN 2:15-16 (RVA)
|15| No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él;
|16| porque todo lo que hay en el mundo—los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la soberbia de la vida— no proviene del Padre sino del mundo.

Las doctrinas humanas, al igual que la comida “chatarra”, lucen atractivas para los sentidos y suelen ser más deseables (carnalmente) que la doctrina de Dios; éstas suelen prometer gloria para la persona y no para Dios. Todo esto no proviene del Padre.

En el desarrollo de una persona, se necesitan distintos alimentos en distintas etapas de la vida. Del mismo modo, durante el desarrollo espiritual de una persona que ha renacido se necesita distinta doctrina para las distintas etapas del crecimiento espiritual. Un bebé, por ejemplo, sólo puede tomar leche materna, o en su defecto algo que logre reemplazarla, al ir creciendo va incorporando alimentos semisólidos (como la papilla o puré) y otros líquidos, y poco a poco, a medida que va creciendo, va incorporando a su dieta alimentos sólidos, conforme su organismo se desarrolla para poder digerirlos.

Del mismo modo, un cristiano que recién comienza a conocer a Dios, debe primero aprender la doctrina básica y, en la medida que va ganando madurez espiritual, podrá ir incorporando doctrina más avanzada.

1 CORINTIOS 3:1-3 (RVA)
|1| Y yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niñitos en Cristo.
|2| Os di a beber leche y no alimento sólido, porque todavía no podíais recibirlo, y ni aún ahora podéis;
|3| porque todavía sois carnales. Pues en tanto que hay celos y contiendas entre vosotros, ¿no es cierto que sois carnales y andáis como humanos?

La versión “Nueva Biblia Latinoamericana de hoy” traduce este versículo así:

1 CORINTIOS 3:1-3 (NBLH)
|1| Así que yo, hermanos, no pude hablarles como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
|2| Les di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podían recibirlo . En verdad, ni aun ahora pueden,
|3| porque todavía son carnales. Pues habiendo celos y discusiones entre ustedes, ¿no son carnales y andan como hombres del mundo?

HEBREOS 5:11-14 (RVA)
|11| De esto tenemos mucho que decir, aunque es difícil de explicar, porque habéis llegado a ser tardos para oír.
|12| Debiendo ser ya maestros por el tiempo transcurrido, de nuevo tenéis necesidad de que alguien os instruya desde los primeros rudimentos de las palabras de Dios. Habéis llegado a tener necesidad de leche y no de alimento sólido.
|13| Pues todo el que se alimenta de leche no es capaz de entender la palabra de la justicia, porque aún es niño.
|14| Pero el alimento sólido es para los maduros, para los que por la práctica tienen los sentidos entrenados para discernir entre el bien y el mal.

Las etapas de crecimiento espiritual

1. Doctrina básica: conocer a Dios y los fundamentos bíblicos

Para empezar, un creyente debería conocer los fundamentos doctrinales bíblicos, saber quién es Dios, quién es Jesús y por qué fue necesario que diera su vida, cuál es nuestro propósito como seres humanos y quién es el Diablo, el enemigo y adversario de Dios.

La relación con Dios implica amar a Dios, pero para eso, uno debe primero conocer cuánto Dios nos ama (como dice 1 Juan 4:19: nosotros amamos, porque Él nos amó primero). Y el amor de Dios se ve en su intención original, en Génesis, de tener una familia en la Tierra. Ahí es donde aparece en escena el Diablo, tentando a Eva y, a través del pecado de Adán y Eva, entrando en el mundo para arruinarlo todo, quedando el ser humano en una situación de pecado, separado de Dios y destituido de Su gloria. Como respuesta Dios da la promesa del Salvador (en Génesis 3:15), que por medio de su obediencia restituiría la posibilidad del hombre de tener comunión espiritual con Dios.

1 Timoteo 2:5 nos dice que Jesucristo es el único mediador entre Dios y los seres humanos y por medio de él Dios nos proveyó de salvación, justificación y redención, con la bendita esperanza de vivir con Él en un reino futuro completo y ya sin todo lo malo que hoy nos aqueja. Esta es la “leche” espiritual de la que un creyente debe nutrirse para poder, luego de tener estar cosas firmes en su corazón, pasar a la siguiente etapa doctrinal.

2. El Cuerpo de Cristo: conocer nuestro rol y aprender a funcionar como una unidad.

En segundo término, el creyente tendría que conocerse a sí mismo y a los otros creyentes, aprendiendo a amarse a sí mismo y a amar a los otros creyentes; aprendiendo cuál es su función dentro del Cuerpo y respetando la función que Dios le encomendó a los otros miembros del Cuerpo.

De este modo evitará esforzarse en realizar tareas que no están diseñadas para él mismo, confiando en que otro creyente más hábil en ese área, con la guía del Señor Jesús podrá realizarla mejor y, por otro lado, podrá enfocarse en lo que es su propio llamado de Dios plenamente las habilidades que Dios le concedió.

Cada creyente debe entender que no hay otra cabeza fuera del Señor Jesús y que entre los miembros del Cuerpo no hay mejores o peores, sino que cada uno cumple una diferente función conforme al diseño de Dios. Para esto es necesario despojarse del egoísmo, no queriendo recibir la gloria por el trabajo hecho, ni por el talento, dones o habilidades que se tengan, sino dando la gloria a Dios, quien es de quien provienen esas habilidades, dones y talentos. En esta etapa deberíamos aprender a servir a Dios y colaborar entre nosotros como un solo Cuerpo, buscando el bien del conjunto y no el individual.

3. La batalla espiritual y la prédica del Evangelio

Habiendo aprendido a funcionar como familia, recién ahora avanzaríamos a la tercera etapa, en la que tenemos que aprender cómo quiere Dios que nos comportemos con los incrédulos, los de afuera.

En esta fase también comenzamos a ver con más claridad el trasfondo espiritual que hay en todas las acciones de los hombres y de las sociedades en todo el mundo y empezamos a tomar conciencia de nuestra responsabilidad en la batalla, comprendiendo también que es necesario cierto nivel de padecimiento para poder llevar adelante la parte que Dios nos encomienda.

Esta es la etapa en la que el Señor puede enviarnos a hacer cosas que quizá no deseemos hacer (Juan 21:18), pero las haremos porque ya entendimos que Dios quiere para nosotros mejores cosas que las que nosotros queremos para nosotros mismos y que hay gran galardón en cumplir la voluntad de Dios (Mateo 5:11-12; Hebreos 11:24-26; Apocalipsis 22:12).

¡Hagamos las cosas en orden!

Si se invierte el orden en que se enseñan estas verdades, se pueden ocasionar diversos problemas en el entendimiento doctrina y en la práctica del creyente. Por ejemplo, si a una persona se le enseña que debe “sufrir” haciendo la voluntad de Dios y no se le enseña acerca del amor de Dios, la salvación de Jesucristo y la esperanza del reino futuro, probablemente esa persona se aleje atemorizada de la iglesia o se someta a sufrimientos y dificultades por las que no tendría que haber pasado de haber conocido mejor la voluntad de Dios. Por otro lado, es muy difícil que una persona pueda “amar a su enemigo” si ni siquiera ha aprendido a conducirse en amor con otros miembros del Cuerpo. ¿Y cómo puede uno ser fiel en una posición de servicio si no está seguro de su esperanza futura? Si uno duda de si es salvo o no o de si tendrá vida en el reino futuro o no, puede desanimarse en su servicio o comenzar a hacerlo no por amor sino por temor.

Las 9 epístolas de Pablo a la Iglesia de Dios

Pablo escribió varias epístolas o cartas que fueron inspiradas por Dios y están en la Biblia, de esas, 9 fueron dirigidas a diferentes congregaciones con instrucciones que podemos tomar como generales para la Iglesia de Dios. Éstas 9 cartas son Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 y 2 Tesalonicenses. Si bien son 9 cartas, debido a que 1 y 2 Corintios están dirigidas a la misma congregación y 1 y 2 Tesalonicenses también, tenemos que son 7 iglesias a las que Pablo le habla. Veremos que a cada una de estas congregaciones le habla con un propósito específico.

Pablo le dijo a Timoteo:

2 TIMOTEO 3:16-17 (RVA)
|16| Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección, para la instrucción en justicia,
|17| a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente capacitado para toda buena obra.

La “instrucción en justicia” refiere al proceso completo de educación de un creyente desde que comienza como cristiano hasta que se vuelve espiritualmente maduro, consistente en su relación con Dios y su servicio. El deseo de Dios es que cada persona esté completa y totalmente capacitada para toda buena obra, las cuales son las obras de servicio que Dios requiere de nosotros, conforme a nuestra función en el Cuerpo de Cristo.

La forma en que la Escritura inspirada por Dios nos educa hacia la madurez es por medio de un ciclo de enseñanza (o instrucción), redargución (o reproche) y corrección.

Enseñar es dar a conocer la doctrina correcta; redargüir o reprochar es señalar un error en cuanto a la práctica de la doctrina enseñada; corregir es mostrar el modo correcto de hacer aquello que se estaba haciendo mal.

Las epístolas a la Iglesia están ordenadas en una estructura que sigue este ciclo de enseñanza, redargución y corrección. Voy a marcar con la letra “E” las epístolas que enseñan, con la “R” las que redarguyen y con la “C” las que corrigen.

E | ROMANOS | Contiene doctrina e instrucción. Habla acerca del Evangelio de salvación de Dios, que nunca estuvo oculto, sino que había sido prometido antes por los profetas (1:1-2). Pablo anuncia la buena noticia de que, por medio de la fe en el sacrificio de Jesús, en obediencia a Dios, tanto judíos como gentiles reciben la justificación y salvación, que consiste en vivir para siempre en el reino futuro de Dios. Aquí comienza a hablar brevemente acerca del “misterio” (un secreto espiritual) que Dios había mantenido oculto hasta entonces.

Desde el 1:16 hasta el 8:39 tenemos una sección de enseñanza doctrinal, donde Pablo habla de la salvación y justificación por medio de la fe, el conflicto interno con la naturaleza de pecado y la necesidad de andar en obediencia. Desde el capítulo 12 en adelante, Pablo explica las implicaciones prácticas de esa doctrina previamente enseñada, diciendo que debemos ofrecer nuestras vidas como “sacrificio vivo” a Dios, no amoldarnos a esta era, sino ser transformados por medio de la renovación del entendimiento, lo cual lo hacemos cuando cada uno de nosotros cumple su función en el Cuerpo y nos conducimos en amor y unidad con los hermanos en Cristo.

R | CORINTIOS | Señala el error en la práctica de lo que se enseñó en Romanos. En la primera epístola Pablo los reprende a causa de divisiones que se generaron entre ellos y sobre varios errores en la conducta. Los corintios estaban fallando en algo tan básico como la práctica del amor cristiano y la unidad como Cuerpo. Era una congregación llena de poder de Dios, pero había entre ellos problemas de egoísmo, soberbia, falta de amor, falta de unidad, celos y divisiones, críticas contra el mismo apóstol Pablo, pecados sexuales, y otras fallas en la práctica que Pablo va señalando a lo largo de ambas cartas.

C | GÁLATAS | Corrige el error doctrinal, reforzando lo enseñado en Romanos. Pablo les reprocha el hecho de que, habiendo comenzado con una sana doctrina, pronto se desviaron tras un “evangelio diferente” y buscaron perfeccionarse como creyentes por medio de sujetarse a leyes obsoletas. Procuraban agradar a Dios por medio de obras carnales y no andando según la guía del Señor. Veremos que en Gálatas se reitera mucho de lo explicado en Romanos, pero con diferentes palabras y distinto enfoque.

E | EFESIOS | Contiene doctrina e instrucción. Pablo aquí parece continuar con la doctrina que comenzó en Romanos. Habla más en profundidad acerca del misterio que Dios le reveló, el cual implica que tanto judíos como no judíos que han creído en Jesús forman ahora “un solo y nuevo hombre.” Aquí se desarrolla la doctrina acerca de la posición que tenemos en el plano espiritual como hijos de Dios y coherederos de Cristo. El objetivo central de la oración de Pablo es que ellos pudieran conocer la profundidad de este misterio de Dios para que sean llenos de toda la plenitud de Dios (3:14-19). Luego da instrucciones prácticas en cuanto a nuestra conducta para con otros creyentes (4:1-6:4), para con los seres humanos incrédulos (6:5-9) y habla acerca de la batalla espiritual que tenemos contra huestes espirituales de maldad (6:10-20).

R | FILIPENSES | Señala el error en la práctica, nuevamente, esta epístola redarguye, muestra una falla en la práctica, en este caso, la falla en tener la disposición de pensamiento, humildad y servicio que tuvo Cristo. Pablo expone cuatro ejemplos prácticos: el de Jesús, el de Timoteo, el de Epafrodito y el de él mismo (Pablo).

Jesús: En los versículos 1:27-2:18 tenemos el ejemplo de Jesús, que no quiso ser como Dios como premio, sino que se puso al servicio de todos, obedeciendo hasta la muerte, y por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo (2:5-11).

Timoteo: En los versículos 2:19-24 tenemos el ejemplo de Timoteo, ninguno se interesaba tan sinceramente por los creyentes como él, no buscando lo suyo sino lo que es de Cristo (2:19-24).

Epafrodito: en los versículos 2:25-30 tenemos el ejemplo de Epafrodito, que por la obra de Cristo estuvo a punto de morir, exponiendo su vida para suplir lo que faltaba (2:30).

Pablo: en los versículos 3:1-4:9 tenemos el ejemplo de Pablo, que todo lo que para él era ganancia lo estimó como pérdida y todo lo tenía por basura para ganar a Cristo. Los cuatro ejemplos muestran el despojo del egoísmo y la búsqueda del bien del Cuerpo de Cristo.

C | COLOSENSES | Corrige el error doctrinal sobre la enseñanza dada en Efesios. Intenta corregir un desvío que se produjo en la doctrina por haberse introducido doctrinas externas (2:8), basado en éstas los creyentes de esta congregación se estaban sometiendo a preceptos del mundo que no parten de Dios (2:20-23). Por eso Pablo los exhorta a poner la mira en las cosas de arriba y no en las terrenales (3:1-2), haciendo morir lo terrenal en ellos, revistiéndose del nuevo hombre (3:5-17). Aquí también se señala cómo debe ser la conducta hacia otros creyentes (3:12-25) y para con los del mundo (4:1-6). Veremos que muchas partes de esta carta son bastante similares a lo dicho en Efesios, precisamente, reforzando y complementando la doctrina dada es esa otra epístola.

E | TESALONISENSES | Contiene doctrina e instrucción. Añade información acerca de cómo será el día en que el Señor venga y nos reúna con él. En Romanos se dice que fuimos justificados en Cristo, en Efesios dice que fuimos santificados en Cristo, en Tesalonicenses dice que seremos glorificados con Cristo. En la primera epístola se habla de los tesalonicenses como creyentes ejemplares (1:7-8). Ya conocían la doctrina y estaban andando conforme a ésta, así que Pablo les pide que abunden en eso más y más (4:1-12), Pablo añade doctrina acerca de los sucesos futuros para que sean consolados y tengan ánimo (4:13-18), y por último da una serie de instrucciones para que tengan presentes (5:12-24). En la segunda epístola Pablo vuelve a hablar acerca de la venida del Señor Jesucristo y nuestra reunión con él, exhortándoles a no dejarse mover en el modo de pensar creyendo que el día del Señor ya vino (2:1-2) y explica que está actuando en el mundo el “misterio” de la iniquidad, por lo que los exhorta a estar firmes y a retener la doctrina.

Conclusión

He intentado darte un breve repaso del tema central de estas cartas de Pablo a las iglesias cristianas, no obstante, te recomiendo leer cada una de ellas, teniendo en cuenta que están diseñadas para dar una instrucción ordenada sobre las realidades espirituales.

Es muy difícil poder entender correctamente las epístolas de Efesios o Tesalonicenses sin haber primeramente comprendido la carta a los Romanos. Más aún, la complicación viene cuando se intenta poner una cosa por obra sin haber logrado entender, a modo práctico, lo anterior.

Las cartas de Pablo a Timoteo, Tito y Filemón, por ejemplo, son cartas escritas a gente que estaba sirviendo en la Iglesia, a ellos se les exigía incluso sufrir por causa del Señor (2 Timoteo 2:3). Esto sería impracticable para alguien que recién ha comenzado en su relación con Dios. Un creyente nuevo debería primero comprender la doctrina de la salvación y justificación que ha recibido en Cristo, aprender a relacionarse con Dios por medio de la oración y de la unidad con otros hermanos en Cristo, y luego ir avanzando doctrinalmente y en el andar hacia otras etapas.

PROVERBIOS 3:11-18 (RVA)
|11| No deseches, hijo mío, la disciplina de Jehovah, ni te resientas por su reprensión;
|12| porque Jehovah disciplina al que ama, como el padre al hijo a quien quiere.
|13| Bienaventurado el hombre que halla sabiduría y el que obtiene entendimiento;
|14| porque su provecho es mayor que el de la plata, y su resultado es mejor que el oro fino.
|15| Es más valiosa que las perlas; nada de lo que desees podrá compararse con ella.
|16| Abundancia de días hay en su mano derecha; y en su izquierda, riquezas y honra.
|17| Sus caminos son caminos agradables, y en todas sus sendas hay paz.
|18| Es árbol de vida a los que de ella echan mano; bienaventurados los que la retienen.

La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia

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