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LA MUERTE Y LA VIDA ESTÁN EN PODER DE LA LENGUA

Por Pablo Pereyra

Proverbios 18:20-21 (RV-1960)
|20| Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; Se saciará del producto de sus labios.
|21| La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos.

Se suele decir que a causa de que la Biblia dice que “la muerte y la vida están en poder de la lengua”, aquello que uno “declara” va a suceder y que, por lo tanto, siempre hay que declarar bendiciones. Más aún se dice que lo que uno “declara” lo atrae a su vida, o que eso sucederá.

Sin embargo, antes de hacer una doctrina en base a un versículo, es necesario saber qué dice la Biblia en todo su contexto. Si leemos todo el contexto general de las Escrituras, veremos que la “vida” de una persona no depende sólo de aquello que declara, sino de andar en obediencia y fe a Dios. Más aún, en la práctica sabemos que, aunque yo “declare” constantemente que mis huesos se harán de acero y podré volar, no voy a convertirme nunca en Superman. La realidad es que hay muchos factores que influyen en la vida de una persona que van más allá de sus declaraciones.

Lo que este versículo nos intenta comunicar, por el contexto, es que de nuestras palabras pueden proceder cosas buenas y malas, nuestras palabras son las que ponen en acción muchas cosas en la vida cotidiana, porque los seres humanos nos comunicamos por medio de las palabras. Es fácil entender cómo la vida y la muerte está en el poder de la lengua. Si una persona tiene en su mano un frasco con cianuro, y yo le DIGO que eso es una bebida saludable, y esa persona me cree y se lo bebe, la persona morirá a causa de mis palabras. Yo no le “declaré” la muerte, pero mis palabras lo convencieron de beber algo que es mortal. Del mismo modo, si yo le hablo la Palabra de Dios a una persona y ésta la cree, habrá pasado de muerte (espiritual) a vida perpetua, ¡sin duda en mis palabras está la vida también!

Muchos versículos del libro de proverbios reafirman esta idea. Por ejemplo, Proverbios 6:17 dice que Dios aborrece la “lengua mentirosa”. El 6:24 nos hablan de cuidarnos de la “suavidad de la lengua de la mujer extraña”. El 10:31 nos dice que la “lengua” del perverso será cortada. El 12:18 nos dice que la “lengua de los sabios” es medicina y el siguiente versículo nos dicen que el labio veraz permanecerá para siempre y el mentiroso sólo un momento. Otros proverbios que mencionan a la “lengua” son éstos: Pr. 15:2, 4; 16:1; 17:4, 20; 18:21; 21:6, 23; 25:15, 23; 26:28; 28:23; 31:26.

Lo que vemos constantemente es que la “lengua” se usa con respecto a la influencia que tenemos sobre otros al hablar. A una persona triste, yo podría darle aliento con la Palabra de Dios, o podría llenarla de negatividad para entristecerla aún más, tengo ese “poder” para influenciar a esa persona. Nuestras palabras pueden llevar a la vida o a la muerte, no sólo a los demás, sino a nosotros mismos también, porque quien todo el tiempo anda maldiciendo e insultando, podría en algún momento disgustar a alguien y acarrearse serios problemas. Quien bendice y ama por lo general tiene el cariño de las demás personas (aunque no siempre).

Lo importante es comprender que, sin dudas, nuestras palabras tienen poder, pero ese poder radica en cómo influimos en otras personas. Nuestras palabras también ponen en evidencia lo que hay en nuestro corazón, y si nuestro corazón es recto, nos conecta con el amor y gracia de Dios. Sin embargo, nuestras palabras no tienen PODER SOBRENATURAL. No podemos obligar a Dios a hacer cosas a través de “declarar” o “decretar”, Dios hace las cosas porque nos ama y nos quiere bendecir, pero Él no está obligado a accionar tan sólo porque “declaremos” algo una y otra vez. Lo que permite a Dios actuar más y más en nuestras vidas es la oración y el andar en fe, obediencia y amor.

Jeremías 6:13-14 (RVA)
… Desde el profeta hasta el sacerdote, todos obran con engaño
y curan con superficialidad el quebranto de mi pueblo, diciendo: ‘Paz, paz.’ ¡Pero no hay paz!…

Como vemos, aquí había un grupo de profetas y sacerdotes (líderes religiosos) que declaraban continuamente “paz, paz”, pero Dios dice “no hay paz”

¿Por qué no había paz? El versículo siguiente lo dice:

Jeremías 6:15 (RVA)
“¿Acaso se han avergonzado de haber hecho abominación? ¡Ciertamente no se han avergonzado, ni han sabido humillarse! Por tanto, caerán entre los que caigan; en el tiempo en que yo los castigue, tropezarán,” ha dicho Jehovah.

Ellos estaban en pecado, lo que Dios quería de ellos no era que “declararan” paz, sino que CAMBIARAN, que se arrepintieran de sus pecados y anduviesen en integridad.

Lamentaciones 3:37 (RVA)
¿Quién será aquel que diga algo y eso ocurra, sin que el Señor lo haya mandado?

Lamentaciones lo deja bien claro, lo que decimos y declaramos no tiene poder a menos que Dios lo haya mandado, no podemos forzar el poder de Dios en nuestras vidas. Sin duda nuestras palabras tienen gran influencia en las personas y la Biblia nos alienta a no hablar mentira, sino verdad y a no hablar palabras “corrompidas”, sino aquellas que edifiquen a los hermanos:

Efesios 4:29 (RV-1960)
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

Sin duda seremos de gran bendición y podremos traer mucha vida a otros y a nosotros si hablamos palabras de edificación y bendición, pero recordemos que nuestras palabras no tienen poder sobrenatural y no pueden obligar a Dios a bendecirnos o hacer cosas por nosotros. Dios sin duda quiere bendecirnos en todo, pero requiere de nosotros que andemos en santidad y hagamos el bien.

1 Pedro 3:10-12 (RVA)
|10| Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos refrene su lengua del mal, y sus labios no hablen engaño.
|11| Apártese del mal y haga el bien. Busque la paz y sígala.
|12| Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos están atentos a sus oraciones. Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.

NOTA: la información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia

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