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EL LADRÓN Y EL PASTOR

Por Pablo Pereyra

JUAN 10:10 (RVA)
El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Este es un versículo muy conocido y muy citado por todos los cristianos, es un versículo emblemático, pero ¿entendemos realmente qué es lo que nos está transmitiendo? ¿Quién es el “ladrón” aquí? ¿Cuál es la vida que Jesús vino a dar? En este estudio analizaremos este pasaje y su contexto en detalle.

Siempre que queramos comprender un pasaje de la Escritura, tendremos que, primeramente, intentar comprender el mensaje de todo el contexto, ver de qué se viene hablando antes y después del versículo que estamos leyendo y ganar entendimiento del tema que se está tratando.

El versículo 1 de Juan 10 comienza con una parábola de Jesús, sin embargo, el contexto no comienza allí, sino en el capítulo 9, hay que ir hasta el comienzo del capítulo 9 para ponernos en situación.

JUAN 9:1-7 (RVA)
|1| Mientras pasaba Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento,
|2| y sus discípulos le preguntaron diciendo: —Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?
|3| Respondió Jesús: —No es que éste pecó, ni tampoco sus padres. Al contrario, fue para que las obras de Dios se manifestaran en él.
|4| Me es preciso hacer las obras del que me envió, mientras dure el día. La noche viene cuando nadie puede trabajar.
|5| Mientras yo esté en el mundo, luz soy del mundo.
|6| Dicho esto, escupió en tierra, hizo lodo con la saliva y con el lodo untó los ojos del ciego.
|7| Y le dijo: —Vé, lávate en el estanque de Siloé—que significa enviado—. Por tanto fue, se lavó y regresó viendo.

Aquí es donde empieza el relato que luego nos llevará al versículo central de este estudio. Jesús aquí sana a un hombre ciego de nacimiento (los detalles sobre este relato pueden verlo en el artículo “El hombre que nació ciego”).

Los versículos siguientes nos cuentan que los vecinos del lugar comenzaron a preguntarse unos a otros asombrados si sería ese hombre el que había nacido ciego y este hombre les contó lo sucedido. Luego lo llevaron ante los fariseos (los líderes religiosos) y también lo interrogaron sobre cómo había sido sanado. Puesto que el día en que este ciego fue sanado era sábado, los fariseos argumentaban que Jesús no era un hombre de Dios, porque no guardaba el sábado, pero otros decían que si no era de Dios no podría hacer tremendas señales (versículo 16). Muchos incluso no le creyeron que había sido ciego, así que llamaron a sus padres para corroborarlo, los padres afirmaron que ese era su hijo y que había nacido ciego, pero no quisieron reconocer que Jesús lo había sanado, porque los religiosos judíos habían acordado expulsar de la sinagoga (el lugar de reunión) a quien confesara a Jesús como el Cristo. El hombre que había sido sanado luego es interrogado una y otra vez por los líderes religiosos, es ultrajado e injuriado, porque los ellos no querían que el pueblo reconociese a Jesús como el Mesías.

Entonces, para cuando llegamos al versículo 34 leemos:

JUAN 9:34-41 (RVA)
|34| Le contestaron diciendo: —Tú naciste sumido en pecado, ¿y tú quieres enseñarnos a nosotros? Y lo echaron fuera.
|35| Jesús oyó que lo habían echado fuera; y cuando lo halló, le dijo: —¿Crees tú en el Hijo del Hombre?
|36| El respondió y dijo: —Señor, ¿quién es, para que yo crea en él?
|37| Jesús le dijo: —Le has visto, y el que habla contigo, él es.
|38| Y dijo: —¡Creo, Señor! Y le adoró.
|39| Y dijo Jesús: —Para juicio yo he venido a este mundo; para que vean los que no ven, y los que ven sean hechos ciegos.
|40| Al oír esto, algunos de los fariseos que estaban con él le dijeron: —¿Acaso somos nosotros también ciegos?
|41| Les dijo Jesús: —Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero ahora porque decís: “Vemos,” vuestro pecado permanece.

Aquí Jesús hace un juego de palabras, mostrando que el que era ciego físicamente, había recibido la vista, pero aquellos que decían “ver” espiritualmente, en realidad estaban ciegos. No es que fueron cegados, sino que ellos creían ver, conocían la ley de Dios, pero decidían no obedecerla y condenar al Cristo, al Ungido de Dios. Es en este contexto que luego Jesús comienza a decir:

JUAN 10:1-6 (RVA)
|1| “De cierto, de cierto os digo que el que no entra al redil de las ovejas por la puerta, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y asaltante.
|2| Pero el que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.
|3| A él le abre el portero, y las ovejas oyen su voz. A sus ovejas las llama por nombre y las conduce afuera.
|4| Y cuando saca fuera a todas las suyas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
|5| Pero al extraño jamás seguirán; más bien, huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.”
|6| Jesús les dijo esta figura, pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

Jesús está aquí hablando de algo cotidiano en aquellos tiempos, la forma en que un pastor trataba a sus ovejas. En occidente la costumbre es que el pastor vaya por detrás de las ovejas, pero en oriente antiguo, el pastor iba adelante, guiándolas. En los terrenos de pastoreo se solían juntar ovejas de distintos rebaños, pero cada oveja conocía la voz de su pastor, cuando el pastor las llamaba, cada una iba a su redil, en donde había una puerta diseñada para proteger a las ovejas de animales rapaces y de ladrones. Esta puerta era custodiada por un portero, el portero sólo dejaba entrar al pastor o a alguna persona contratada para cuidar las ovejas.

Tengamos en cuenta que, para un oyente común, aquí Jesús simplemente les estaba contando lo que ya todos sabían, muchos de ellos no entendieron que se trataba de una figura, y aun sospechando que Jesús hablaba en lenguaje figurado, de todos modos, no sabrían cuál era el simbolismo involucrado. Sin embargo, la mención los dejaría pensando por un momento y en espera de alguna explicación.

JUAN 10:7-9 (RVA)
|7|Entonces Jesús les habló de nuevo: “De cierto, de cierto os digo que yo soy la puerta de las ovejas.
|8| Todos los que vinieron antes de mí eran ladrones y asaltantes, pero las ovejas no les oyeron.
|9| Yo soy la puerta. Si alguien entra por mí, será salvo; entrará, saldrá y hallará pastos.

Noten qué interesante, Jesús dijo ser “la puerta”. Él es la puerta por donde la oveja accede al redil. Aunque aquí no lo dice específicamente, sabemos por el contexto general que las ovejas son los creyentes, los que siguen a Jesús como Señor. Puesto que luego dice que “si alguien entra por mí, será salvo”, podemos darnos cuenta que el redil simboliza a la salvación. Ahora bien, la palabra “salvo” y “salvación” en la Biblia implica por un lado estar a salvo del peligro, y también ser sanado, ser hecho entero, y ser rescatado de una situación problemática. Todo esto está involucrado en la palabra “salvar”. Hay dos aspectos primordiales de la “salvación” en Cristo, uno es la salvación futura, que implica vivir para siempre en el reino de Dios, en el cual estaremos completos, en perfecta salud y fuera de todo peligro. Pero también existe un aspecto presente de la salvación, que implica estar cuidados por Dios y tener la fortaleza y sanidad que Dios da. Para ambos tipos de salvación, la puerta de entrada es Jesús (para más detalles sobre esto recomiendo lean las convicciones doctrinales fundamentales).

En el versículo 8 Jesús dice que los que vinieron antes que él, eran “ladrones y asaltantes”, usando dos palabras que también usó previamente en el versículo 1. La palabra griega para “ladrones” es kleptës, y la palabra para “asaltantes” en griego es lëstës. Ambas palabras describen a alguien que roba, sólo que el ladrón kleptës es uno que usa el sigilo para robar, mientras que el lëstës roba violentamente. La palabra lëstës en el griego del primer siglo también se usó (fuera de la Biblia) para referirse a insurrectos y revolucionarios, lo que caracteriza al lëstës es la violencia con la que actúa.

Entonces tenemos que aquí Jesús describe dos tipos de “ladrones”, uno que actúa sigilosamente y otro que actúan con violencia. Ambos vienen a robar a las ovejas, pero con diferentes modos de proceder. Jesús no dice específicamente quiénes sean estos ladrones. No se puede estar refiriendo al Diablo, porque usa el plural “ladrones y asaltantes” y, además, al decir que “todos los que vinieron antes de mí…” claramente se refiere a personas. Claro está, el Diablo es el impulsor de todo acto de violencia y engaño contra los creyentes, pero en este contexto en particular nos dirige la atención a ciertas personas.

¿Quiénes pueden ser estas personas que roban y asaltan a las ovejas? Recordemos que el capítulo 9 nos describe cómo los fariseos, líderes religiosos judíos, discutieron con el hombre que había sido sanado de su ceguera e intentaron desacreditarlo para que la gente no creyera en Jesús como Señor. Además, la Biblia nos dice que habían convenido echar de la sinagoga a todo el que dijera que Jesús es el Cristo. En el capítulo 9 vemos que los líderes religiosos por un lado quisieron usar su autoridad como conocedores de la ley para disuadir a la gente de creer en Jesús (robo por sigilo) y también usaron amenazas y ultraje para impedir que la gente siguiera a Jesús (robo por violencia). Queda claro por el contexto que Jesús está hablando de los líderes religiosos judíos. Estos son los que estaban enseñando la ley de Dios justo antes de la venida de Jesús, pero no estaban llevando a las ovejas al redil de salvación, sino que las estaban “robando” para obtener ganancia. Sin embargo, las verdaderas ovejas de Dios, los que de corazón buscaban a Dios, no les oyeron.

Es en este contexto que Jesús luego dice:

JUAN 10:7-9 (RVA)
El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Jesús aquí usa sólo la palabra “ladrón” (en griego kleptës), el que roba con sigilo. Dice que éste ladrón viene a “robar, matar y destruir”, aunque el texto griego es más enfático, dice “robar y matar y destruir”, une las tres palabras con la conjunción “y” para que prestemos más atención a cada cosa enumerada. La palabra “matar” es interesante, porque no es la palabra genérica para matar, en griego es thuö, que significa “sacrificar”, “matar un animal”. Siempre hace referencia a la matanza o sacrificio de animales, nunca de personas. La palabra “destruir” es una palabra que implica con frecuencia la total aniquilación, muchas veces se refiere a la completa perdición del ser humano que no ha aceptado a Jesús como Señor.

La palabra “abundancia” es interesante, porque significa “aquello que va más allá de lo normal, que va más allá de la medida común, extraordinario”. Jesús vino para no para que el creyente tenga la misma vida que ya tenía, sino para poder acceder a una nueva vida, una vida extraordinaria. Por otro lado, el “ladrón” no sólo no daba vida, sino que la quitaba, sacrificaba a las ovejas para obtener un bien para sí.

Aquellos líderes religiosos a los que Jesús enfrenta, estaban usando la Escritura como fuente de ganancia, ellos no enseñaban una doctrina sana, por lo tanto, hacían que las personas que los seguían primero sean “robados” y luego “sacrificados” y “destruidos.

LUCAS 16:13-14 (RVA)
|13| Ningún siervo puede servir a dos señores; porque aborrecerá al uno y amará al otro, o se dedicará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”
|14| Los fariseos, que eran avaros, oían todas estas cosas y se burlaban de él.

Como podemos ver, la Biblia nos dice que los fariseos eran avaros y se burlaban de Jesús. Ellos no estaban sirviendo a Dios, sino a las riquezas, negociaban con la enseñanza de las Escrituras.

MATEO 23:13-14 (RVA)
|13| “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres. Pues vosotros no entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando.
|14| ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque devoráis las casas de viudas y como pretexto hacéis largas oraciones. ¡Por esto recibiréis mayor condenación!

Jesús aquí les habla a los escribas y fariseos, los líderes religiosos judíos, ellos estaban “cerrando el reino de los cielos” ¿de qué forma? No enseñando la doctrina correcta que lleva a la salvación. Ellos estaban “devorando las casas de las viudas”, esto significa que aún a los que menos tenían ellos les quitaban su dinero y luego, como pretexto, hacían largas oraciones, en otras palabras, le sacaban el poco dinero que tenían a estas pobres viudas a cambio de “largas oraciones”, seguramente con promesas de prosperidad, tal como hacen hoy muchos líderes religiosos. Jesús aquí les advierte que por esto que hacían recibirían mayor condenación.

Como pueden ver, con total justicia Jesús dijo que los que habían venido antes que él eran “ladrones y asaltantes”, ellos usaban el sigilo para robar el dinero de las personas y cuando eran puestos al descubierto, usaban la violencia. Usaban el “sigilo” porque se mostraban piadosos, rectos, y con esto engañaban a muchas personas, pero si alguien los exponía (como lo hizo Jesús), allí se volvían violentos, recordemos que a Jesús lo crucificaron por la presión de estos líderes religiosos.

Contrario a los fariseos y líderes judíos, Jesús era la puerta de entrada a la salvación, él en este relato figurado se está declarando como el Salvador por medio del cual las ovejas de Dios podrían entrar en el reino de Dios.

JUAN 10:11-15 (RVA)
|11| Yo soy el buen pastor; el buen pastor pone su vida por las ovejas.
|12| Pero el asalariado, que no es el pastor, y a quien no le pertenecen las ovejas, ve que viene el lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo arrebata y esparce las ovejas.
|13| Huye porque es asalariado, y a él no le importan las ovejas.
|14| Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.
|15| Como el Padre me conoce, yo también conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

Jesús ahora se presenta como el “buen pastor”. Él no sólo es la puerta del redil, sino también el buen pastor. Él es la entrada al reino, pero también es quien guía a las ovejas hacia esa entrada. Como mencioné previamente, los pastores del oriente en tiempos de Jesús iban delante de las ovejas, no detrás, Jesús aquí se presenta como ese pastor, que va delante mostrando a las ovejas el camino correcto.

Jesús aquí se compara con el asalariado. El asalariado es aquél que es contratado para cuidar a las ovejas, pero no es el dueño de las ovejas. El asalariado no es como el ladrón y el asaltante, no viene a robar a las ovejas, sino que está para cuidarlas, pero su problema es que está allí por el dinero, no tiene un compromiso profundo con las ovejas, así que, si su vida corriera peligro, él dejaría a las ovejas solas para salvarse a sí mismo. Por otro lado, Jesús aquí dice que él iba a dar su vida por las ovejas ¡y así lo hizo!

Otro punto interesante en estos versículos es que Jesús dice que sus ovejas oyen su voz. Esto lo vemos en el mismo contexto, el hombre ciego que fue sanado oyó la voz de Jesús, lo aceptó como Señor, pero los fariseos, a pesar de tener todas las señales de que Jesús era quien dijo ser, jamás “oyeron” su voz, no se arrepintieron ni aceptaron el Señorío de Jesús.

JUAN 10:16 (RVA)
“También tengo otras ovejas que no son de este redil. A ellas también me es necesario traer, y oirán mi voz. Así habrá un solo rebaño y un solo pastor.

Aquí al parecer Jesús estaba hablando sobre lo que sucedería en el futuro, en donde él traería a “todo aquél que cree” al rebaño, desde todas partes del mundo.

Luego, en el versículo 19, leemos:

JUAN 10:19-21 (RVA)
|19| Hubo división otra vez entre los judíos a causa de estas palabras,
|20| y muchos de ellos decían: —Demonio tiene y está fuera de sí. ¿Por qué le escucháis?
|21| Otros decían: —Estas palabras no son las de un endemoniado. ¿Podrá un demonio abrir los ojos de los ciegos?

Aquí se puede ver en la práctica exactamente lo que previamente dijo Jesús. Sus “ovejas” le escuchaban, se daban cuenta de que las señales que él hacía no podían provenir de un endemoniado, pero los religiosos judíos lo acusaban de tener demonio. Veamos cómo sigue el relato:

JUAN 10:22-21 (RVA)
|22| Se celebraba entonces la fiesta de la Dedicación en Jerusalén. Era invierno,
|23| y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón.
|24| Entonces le rodearon los judíos y le dijeron: —¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.
|25| Jesús les contestó: —Os lo he dicho, y no creéis. Las obras que yo hago en nombre de mi Padre, éstas dan testimonio de mí.
|26| Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas.
|27| Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.
|28| Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano.
|29| Mi Padre que me las ha dado, es mayor que todos; y nadie las puede arrebatar de las manos del Padre.

Nuevamente, Jesús señala el hecho de que estos judíos (líderes religiosos) no eran de sus ovejas, no querían creerle, a pesar de todo lo que habían visto, estaban “ciegos”, a pesar de todo lo que oyeron de Jesús, estaban “sordos”, ellos no querían la salvación ofrecida por Jesús, sino que querían poder seguir con su negocio, querían seguir siendo reconocidos como los “líderes religiosos” y seguir obteniendo ganancias de la enseñanza de la Escritura, por eso es que no podían oír ni ver, porque no querían, porque no estaban interesados en servir a Dios, sino a las riquezas.

Pero a aquellos que de corazón estaban buscando a Jesús, que sí eran parte del rebaño de Jesús, Jesús dice que les daría vida eterna (en realidad debe traducirse “vida de la era”). Jesús iba a dar la vida en la era futura, en el reino de Dios, a todas sus ovejas. Jesús luego nos dice por qué es que esas ovejas estaban a salvo: el Padre es quien se las había dado y nadie las puede arrebatar de las manos del Padre.

Es así que vemos en este relato un contraste entre el ladrón, el asalariado y el pastor. El ladrón no pasa por la puerta (Jesús), sino que la salta e intenta robar, matar y destruir a las ovejas. El asalariado cuida a las ovejas siempre y cuando su vida e integridad no estén en peligro. Y el pastor cuida a las ovejas y pone su vida por ellas. Jesús es el buen pastor, es el máximo ejemplo de alguien que cuidó a las ovejas al punto de sacrificarse por ellas. Él es también hoy nuestro gran pastor (Hebreos 13:20; 1 Pedro 2:25) y es el “príncipe de los pastores” (1 Pedro 5:4). Él también ha constituido a algunos pastores para que cuiden su rebaño en la tierra (Efesios 4:11). El buen pastor debe seguir el ejemplo del Gran Pastor, cuidar a las ovejas y “pastorearlas” para presentarlas íntegras ante el Gran Pastor, no poniendo a las ganancias y riquezas materiales por encima de las ovejas, sino buscando primeramente el reino de Dios y Su justicia.

Para finalizar, unas palabras del apóstol Pablo:

HECHOS 20:28-35 (RVA)
|28| Tened cuidado por vosotros mismos y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo os ha puesto como obispos, para pastorear la iglesia del Señor, la cual adquirió para sí mediante su propia sangre.
|29| Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces que no perdonarán la vida al rebaño;
|30| y que de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas para descarriar a los discípulos tras ellos.
|31| Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no cesé de amonestar con lágrimas a cada uno.
|32| “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, a aquel que tiene poder para edificar y para dar herencia entre todos los santificados.
|33| “No he codiciado ni la plata ni el oro ni el vestido de nadie.
|34| Vosotros sabéis que estas manos proveyeron para mis necesidades y para aquellos que estaban conmigo.
|35| En todo os he demostrado que trabajando así es necesario apoyar a los débiles, y tener presente las palabras del Señor Jesús, que dijo: ‘Más bienaventurado es dar que recibir.’”

La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia

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