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CÓMO HACER MAYORES OBRAS QUE LAS QUE HIZO JESÚS

Por Pablo Pereyra

JUAN 14:12 (RVA)
De cierto, de cierto os digo que el que cree en mí, él también hará las obras que yo hago. Y mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre.

Muchos al leer este versículo, piensan que tan sólo con tener fe en Jesús podrán manifestar todo el poder que él manifestó en la tierra, y que, si aún no lo están haciendo, es porque les falta “fe”. Pero ¿es esto lo que Jesús quiso decir aquí? ¿Cuáles son las “obras” que él hizo? Para esto, será necesario que entendamos a qué se refirió Jesús con “las obras que yo hago”.

La palabra “obras” aquí, en griego es ergon, que significa “obra, trabajo, acción”. Revisar algunos usos de esta palabra nos dará una idea de cuáles son esa obras de las que habló Jesús.

En Mateo 5:16 Jesús dijo: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, de modo que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” Notemos que Jesús acá no habla de hacer milagros, sanidades y echar fuera demonios, sino de ser “luz” para las personas que nos rodean.

En Juan 6:28 le preguntaron a Jesús cómo realizar las obras de Dios:

JUAN 6:28-29 (RVA)
|28| Entonces le dijeron: —¿Qué haremos para realizar las obras de Dios?
|29| Respondió Jesús y les dijo: —Esta es la obra de Dios: que creáis en aquel que él ha enviado.

Entonces, vemos que la obra que Dios requiere de nosotros es que creamos en Jesús, y creerle involucra que le sirvamos y sirvamos a nuestros hermanos en Cristo y andemos en amor.

En Mateo 23, Jesús habla de las “obras” que hacían los líderes religiosos de su tiempo y explica que ellos actuaban hipócritamente, pero que los creyentes “el que es mayor será siervo de todos” (Mt. 23:11).

Efesios 2:10 dice que fuimos creados en Cristo Jesús para buenas obras que Dios preparó de antemano para que andemos en ellas.

Efesios 4:11 nos dice que Jesús constituyó a diferentes personas con diferentes funciones de servicio para capacitar a los santos (los creyentes) para la obra del ministerio, la edificación del Cuerpo de Cristo y que esto es “hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios…”

En 2 Timoteo 2 Pablo habla de cosas que debe evitar un ministro cristiano y que si se limpia de esas cosas será un vaso para honra, preparado para toda buena obra.

En 2 Timoteo 3:16 y 17 se nos dice que la Escritura inspirada por Dios es útil para enseñanza, reprensión, corrección e instrucción en justicia a fin de que estemos preparados para toda buena obra.

En Hebreos 6:10 se dice que Dios no olvida la obra que habían hecho estos creyentes, atendiendo a los santos con amor; y en el 10:24 dice que nos consideremos unos a otros para estimularnos al amor y las buenas obras.

Santiago 1:25 nos dice que tenemos que prestar atención a la “ley de la libertad”, pero no como oidores olvidadizos, sino como hacedores de la obra, y seremos bendecidos por eso.

Luego, en el 2:14 al 18 Santiago dice que si alguno dice que tiene fe y no tiene obras, esa fe está muerta; lo que quiso decir es que la fe verdadera se evidencia a través de las acciones, no se trata sólo de decir “yo creo en Jesús”, sino que mis acciones tienen que demostrar que mi fe es verdadera, que realmente él es mi Señor.

1 Pedro 2:12 alienta a procurar tener una conducta ejemplar y que así los incrédulos glorifiquen a Dios por nuestras “buenas obras”.

1 Juan 3:18 nos dice que no amemos sólo de palabra, sino que amemos de “hecho (obra) y de verdad”.

Todos estos versículos nos muestran que las obras que Dios quiere que hagamos son creer en Jesús, servirle, por medio de servir a nuestros hermanos, ser testimonio para los incrédulos, predicar la Palabra, edificar al Cuerpo de Cristo y, principalmente, andar el amor, ya que esa es la esencia misma de Dios, el amor.

Nosotros hoy podemos hacer mayores obras de amor y servicio que el que hizo Jesús en la tierra, porque su ministerio fue corto, pero, habiendo resucitado, Dios ha formado un Cuerpo con todos los cristianos, poniendo a Jesús como cabeza de ese Cuerpo. Por eso, ahora todos en unidad somos la representación de Jesús y, si le obedecemos, podemos mostrar al mundo el amor que Jesús mostró, y así tenemos el potencial de llegar con el Evangelio a mucha más gente que a la que llegó Jesús en su tiempo en la Tierra.

Los milagros y sanidades aún están disponibles, por supuesto, porque Dios no ha perdido Su poder. No obstante, éstas cosas no son la “obras” que tenemos que hacer, éstas cosas son herramientas para la obra, las cuales el Señor nos da cuando lo considera necesario. Nuestra preocupación tiene que estar en servir al Señor y, en la medida que servimos, si es necesario él va a energizar el poder en nosotros.

2 CORINTIOS 9:8 (RVA)
Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra;

1 CORINTIOS 15:58 (RVA)
Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro arduo trabajo en el Señor no es en vano.

La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede verla en la siguiente página: Referencias de versiones de la Biblia

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